jueves, 3 de junio de 2010

De que suda suda!




Sí hoy hay sol!! Parece mentira, ya todos nos habíamos olvidado de lo que es sentir los rayos de sol sobre el cuerpo y poder salir a la calle sin un suetercito (chompita para los argentinos y jerseycito para los espa~noles, aunque sé que ni unos ni otros van a leer alguna vez este rollo).
Hoy 3 de junio de 2010 empezó el verano de 72 horas de Berlín, fecha memorable! Yo creo que influyó el hecho de que los alemanes ganaron el festival de la canción -lo que opacó por completo la noticia de que el Presidente Federal renunció de forma inmediata- así como el anuncio de
que Lahm va a capitanear la selección de foot-ball en Sudáfrica, así que Ballack se puede quedar en Alemania haciendo más anuncios de Nutella y Deo-Roll-On, por lo menos ésto le trae algunas primicias extra.

Por lo demás todo corre normal en Berlín, sin sobresaltos ni tragedias. La noticia local de hoy es que la Federación no quiere apoyar el financiamiento para la reconstrucción del Palacio Real así que amenaza con quedarse parado nuevamente el proyecto que ya se había discutido de sobra y ahora segurametne se va a volver a discutir y para el 2030 talvez se ponga la primera piedra no del palacio si no de un edificio X (con suerte tal vez sea un centro comercial, en términos más cosmopolitas "mall", porque en la ciudad hay tan poquitas tiendas...) cuadrado, chato y barato. Lo dicho la normalidad berlinesa sigue su curso.

La única novedad, o bueno lo único que se salió de la rutina fue que el sábado pasado tras resistir semanas enteras a la presión de una colega de mi pareja, por fin me animé a aceptar tomar parte en una hora prueba de "bikram yoga" a fin de que me dejara en paz con el tema. Ya sé, ya sé, yo también puse cara de "birkeyogaqué!!!??????". Para los que son igual de ignorantes que yo tengo que hacer aquí una explicación: bikram yoga consiste en hacer los ejercicios ("asanas", perdón!) de esa elevada disciplina en un cuarto herméticamente cerrado a 40°C.
La fascinación de quienes lo practican regularmente radica en el hecho de que al hacer las asanas (comprobé el género en Wikipedia!) sudan y desechan toxinas y calorías, ideal para el cuerpo perfecto o mejor dicho para el aspecto perfecto, además de que es muy erótico verse reflejado en los espejos de las cuatro paredes reluciente de sudor. El asunto tuvo lugar en un salón como ya lo dije cubierto de espejos con aproximadamente unas 25 personas o más, nadie se habla, todos se ven de reojo con recelo y los avanzados se pasan una pierna por detrás del cuello para dejar demostrado que son precisamente eso: avanzados. El gurú, entrenador, maestro o el título que se merezca entra en la sala y, como si apretaran un botón, empieza a dar instrucciones con voz plana, sin alteraciones de tono ni muestras de entusiasmo, recita de memoria las instrucciones y los participantes que ya se saben la historia en ocasiones se adelantan al comando por lo que de forma regular el gurú sudoroso intercala la frase "esperen a mis indicaciones" sin alterar el ritmo del rosario.

Desde luego que todos sudan incluyendo al entrenador (lo dejamos con este título le guste o no) a
pesar de que éste se queda todo el tiempo parado en el mismo lugar y prácticamente no se mueve. Las asanas no son ningún reto en especial más bien son bastante fáciles y no exigen demasiado del cuerpo, todo transcurre de forma más bien lenta, pues no es fitness ni nada por el estilo. Después de hora y media todos están ensopados de sudor -incluido el entrenador que no se movió casi nunca- y salen satisfechos con la idea de haber hecho un esfuerzo sobrehumano convencidos de haber ejercitado el cuerpo como nunca nadie lo ha hecho. En el grupo no falta el par de gays absortos en su propia belleza con un outfit especial para la ocasión: pantalocillos Aussiebum muy cortos con efecto minifalda, o sea ajustados a la altura de las nalgas y sueltos al empezar los muslos, en color azul cielo eléctrico para acentuar las curvas. Al final de la clase los más esotéricos se quedan acostado unos minutos meditando mientras que los novatos burdos como yo se levantan y sin saber nada del protocolo bikramense le dirigen unas palabras amistosas al vecino, los esotéricos de inmediato lo "sshhhtean" a uno con el rigor que sólo saben mostrar los liberalalternativoantiglobalizaciónproderechoshumanosecologistasbioconsumidoressemiartistasnihilistas
de Kreuzberg y zonas aleda~nas, pues una cosa es comprometerse firmando panfletos a favor de los derechos humanos en Myanmar y otra muy diferente que te perturben los infelices iconoclastas tus 5 minutos de meditación sudada en un remanso de invidualismo y aislamiento desde~noso hacia todos los que te rodean, eso si que no! A fin de cuentas su compromiso es con los derechos humanos, NO con los humanos, faltaba más!
En fin, el caso es que todos sudaron, o mejor dicho sudamos por haber estado encerrados y hacinados en un cuarto a 40°C, pero no por haber ejercitado el cuerpo de forma espectacular, pues el entrenador no se movio y sudó igual que todos o sea...una tomadura de pelo. Al final uno no se siente agitado ni tiene la sensación de adrenalina hirviendo bajo la piel, nada. Prefiero seguir con mis clases de yoga normales, donde sudamos sin encerrarnos en un cuarto a 40°C y se puede hablar sin que te perforen con la mirada. Lo interesante de la experiencia fue comporbar lo fácil que es sugestionar a la gente y venderle una idea; los devotos del bikram yoga están extasiados con la convicción de que han hecho mucho ejercicio porque sudaron litros enteros, pero en realidad apenas se movieron y al cuerpo le exigieron poco de lo mucho que puede dar (además de sudor). Algo parecido se podría montar y empezar un buen negocio tomándole el pelo a los amantes de sí mismos,
pero hasta ahora no se me ocurre qué podría ser...